sábado, 26 de julio de 2014

No me juzgues por mi título.

En esta parrafada cuento cosas que posiblemente no te interesen. ¿Por qué lo escribo? Buena pregunta.

A lo largo de mi vida me he ido preocupando de muchas cosas. De cosas filosóficas, filosóficas para mí (no leía a Nietzsche con 9 años, la verdad). El futuro y la muerte son dos de mis pensamientos habituales desde hace ya bastante tiempo. Últimamente más el futuro que la muerte. Será que me hago mayor.

Cambio relativamente poco conforme pasa el tiempo. De forma de pensar, quiero decir. De lo que puedo definir como mi enfoque personal hacia el transcurso de mi vida y como la voy aprovechando en cada momento. Y me da que cuanto más tiempo pasa, menos parece que ha pasado. Ciertamente, me preocupo bastante poco de cosas que deberían ser acordes a la edad que tengo, y no encuentro demasiada motivación para un futuro en el que voy a tener que madurar forzosamente si la madurez no va viniendo por sí sola. Que de momento no asoma, vaya.

Las soluciones a priori están muy bien, pero no puedes chasquear los dedos y tener 35 años y ver cómo te administras con lo que habías pensado hacer, y no digamos ya volver a los 20. El “aprovecha ahora, que son los tiempos buenos” puede ser o no extensible a lo largo de la vida. Espero que sí, porque si no lo veo difícil. O bastante aburrido al menos, que viene siendo lo mismo.

¿Tan malo es que sea aburrido? Depende. Los libros antiguos, las películas nos cuentan que la gente ha tenido muchos objetivos para su vida a lo largo de la historia. Ser recordados, quieren muchos. Ayudar a la gente, dejar huella, marcar época. Algunos de ellos lo consiguieron, y por eso los conocemos. Pero estoy seguro de que muchos quisieron cosas más simples, gente anónima que simplemente trataron de vivir una vida plena para ellos mismos, sin importarles mucho el recuerdo que a la larga quedase de ellos.

Ahora mismo yo soy algo más egoísta que eso. No digo que lo otro lo sea, solo comparo. No puedo detener el tiempo fuera de mí, pero puedo hacerlo dentro (en sentido figurado, vaya).
Me dedicaré a intentar que eso ocurra en la medida de lo posible. Hasta que lo siga queriendo. Hasta que tenga que preocuparme más de “cosas de adultos” necesarias para vivir, que de descubrir cosas que me hagan querer seguir en mi línea. Y cada vez son más.

Seguro que todos querríamos saber si hicimos lo correcto, si aprovechamos nuestra existencia. No arrepentirnos de mucho. Yo ya lo hago de algunas cosas. Voy a aventurar que eso solo lo sabremos cuando nos estemos yendo. Espero no equivocarme. Lo que es seguro es que seguiré pensando en ello. Como siempre.