Y nos seguimos echando la misma mierda a la cara todos
los días, aguantando pestilentes e inútiles alegatos que no nos interesan lo
más mínimo. O peor, somos los que decimos gilipolleces. Mientras la complejidad
de todo es exponencial, las ganas de afrontar cualquier cosa están bastante
cercanas a cero. Sobran idiotas en este
mundo. Sobran muchos.
jueves, 14 de noviembre de 2013
domingo, 26 de mayo de 2013
Viejas glorias.
Admiro a aquellos que le buscan sentido a la vida, pues
aun piensan que lo tiene. Yo he tomado otro camino. No me preguntéis cual, pues
no lo sé. Solo sé que no es el mismo. Con eso basta.
Camino con los dedos de los pies rojos, por la sangre que
cae de mi cara. Cabeza gacha, andar constante. Tomar la salida de emergencia no
es una opción. Salir corriendo lo es, con penosas consecuencias. La vida es
injusta; si te jode, no podrás hacer nada. Si quieres joderla, te lo devolverá.
Ella se reparte mano, con las cartas boca arriba. Jugarás como dicte.
No recuperarás las viejas glorias, aunque corras hacia
atrás. Como mucho, solo verás las gotas de sangre que han ido cayendo.
viernes, 26 de abril de 2013
Sh(o)ut.
Sigo queriendo gritar más fuerte de lo que puedo. Vivir
más lento de lo que me merezco. Correr más que lo que se me permite. Y aquí
estoy.
A veces nos vemos obligados a hacer cosas que no nos
gustan. Ya sea por un bien futuro, por evitar un mal mayor, o por cualquier
cosa. A implicar a otras personas en ello, por desgracia.
¿No hay otra opción?
sábado, 13 de abril de 2013
Hebras.
Cuando nacemos nos dan un
folio en blanco. Todo un misterio. Dicho folio está formado por hilos, hilos
muy finos, pegados entre sí, a lo largo del papel.
Resulta que la vida
consiste en ir despegando esos hilos. Al principio uno no sabe cómo hacerlo, aunque
la mayoría de nosotros solemos tener a alguien que nos enseña. Una vez
aprendemos, vamos, poco a poco, reduciendo el folio. Usando los hilos para lo que
queramos, pues son nuestros, solo nuestros. Y nadie posee nada más, aparte de
su folio.
Cada vez le cogemos más
gusto a separar hebras; queremos más y más, no se vive para otra cosa. Pero
aquello que formamos con los trozos del folio, nos otorga mesura, y nos va
infundiendo temor. Demasiado pronto, casi hemos acabado con el folio. Apenas
quedan un puñado de finos hilos, que no queremos separar. Es demasiado tarde
para parar. Aceptamos. Ya no queda folio. Solo lo que hicimos con él.
Yo elegí hacer una cuerda.
Fijarla a un sitio, e intentar avanzar. Valiente osadía…
No hice una cuerda. Hice
una soga. Hice lo más cobarde, y lo menos sensato. Solté mi folio y me ahorqué
con ella. Cuando morí, la soga se fue conmigo. Tan solo quedó mi folio.
lunes, 4 de marzo de 2013
Vaivén.
Quién viene y quién va. Quienes somos y qué hacemos. Hacia
dónde vamos, y por qué cojones tenemos que venir de dónde venimos. Y cómo nos
condiciona.
La estabilidad de acciones y emociones es siempre una contraria a la otra. Paz mental implica inestabilidad física, y viceversa.
Las razones que nos
hacen no hacer lo que no hacemos son más fuertes que las que nos mandan a la
acción.
La estabilidad de acciones y emociones es siempre una contraria a la otra. Paz mental implica inestabilidad física, y viceversa.
Lo último que hay que replantearse es la felicidad.
miércoles, 6 de febrero de 2013
Soga de acero.
La línea que marca mis codos. Mi barrera personal. La
lucha contra un hilo invisible, controlado por mí mismo. Que aprieta más y más.
Que corta el paso de la sangre, de la vida y del ser. Que huye del diálogo, que
no es asertiva.
En la vida nunca se empata.
Daños colaterales.
Solemos pensar que no hay cambio en la rutina. Que el
tedio no es nada más que eso… tedio. Simple y llanamente. Tal vez, todo lo que
vamos haciendo, día a día, sí que tenga un efecto, como arrancar, una a una,
las hojas de un libro. Como si nos tuvieran atados, para ir poco a poco
quitándonos la vida. Sin quererlo.
No nos enseñaron a actuar. Nos aconsejaron, en cierto modo.
Nos dijeron qué conseguiríamos. Pero nadie tiene en cuenta los daños
colaterales.
lunes, 21 de enero de 2013
domingo, 20 de enero de 2013
Sin vuelta.
Negro. Como cuando escuchas lo que esperas oír, de quien
nunca creerías que lo diría. Como cuando piensas que nada es como debería, que
las vidas son flechas opuestas que nunca vuelven a sí mismas. Como mirar a un
espejo, esperando que la imagen cambie sola.
Hoy era un día para jugar a no vivir. Pero fue un día,
donde se aprendió que jugar, no es solo para niños.
domingo, 13 de enero de 2013
Inconsciencia.
Ya no sé lo que hacer. No sé qué camino tomar, no sé qué
llevar, no sé nada. ¿No se supone que cuanto más se vive, más se sabe? Encima
la vida pretende marearme. Y lo está consiguiendo. A este paso, pronto dejaré
de saber cómo pensar. Me olvidaré de caminar, y me arrastraré detrás de mí
mismo. Buscando lo que ya no existe, porque posiblemente, nunca existió.
Preguntas sin fundamento. Situaciones puntuales que
desembocan en una pura tragicomedia. Aunque sigo sin ver la parte de la comedia…
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)