miércoles, 18 de abril de 2012

Otro monólogo inútil.

Está de fondo, no se oye si no le prestas atención.

Aun con los inevitables altibajos que puedan estar o no presentes, la vida rutinaria va a seguir ahí. Va a cambiar, pero no va a dejar de serlo. Aunque cabría pensarse que es eso que llamamos “rutinario”. A veces, un grito, en un segundo, con un simple cambio de chip, lo cambia todo. Y puede ser para un minuto, un día, o una eternidad. No busques como salir de la rutina, tan solo sigue la corriente que quieras seguir.

Piensa en subjuntivo, actúa en imperativo. Deja de pensar en verde, bebas toda la Heineken que bebas. Si ni el alcohol ni la leche son soluciones, mézclalos los dos. El 43 con batido de chocolate dicen que está bueno.

Ríete de la vida.

miércoles, 11 de abril de 2012

(Sin Asunto)

No, definitivamente no quiero un mundo lleno de ideas enlatadas, de personas con ideales que creemos especiales y multicolores, cuando no somos más que una estúpida escala de grises en un estúpido mundo que hemos vuelto gris, por la propia inercia. No quiero una vida donde tenga que esquivar cuchillas mientras me hacen mirar para otro lado. No quiero ni siquiera ser quien tira las cuchillas. No quiero nada. Nada de esto.

El mundo está loco. Loco de poder, de vanidad, de esperanza, de pasión, de deseo. Una locura mortalmente atractiva... y odiosa. Y sé que contradecirme a mí mismo no es más que la misma historia narrada, pero, ¿a quién le importa?

viernes, 6 de abril de 2012

Sin camino.

Uno se percata de que es pasajero. Como el mochilero que pasa por un lugar, con, tal vez, la idea en su mente de saber que no será recordado, pues no es sino uno más en la multitud. Uno se da cuenta de que se basa en instantes para construir días, que forman una red inconexa y conexa, una vida, o proyecto de ella. Un intento de quien sabe qué, un disparo hacia ninguna parte, una carrera hacia un punto de partida. Tan desordenado como esto que escribo, que no sería nada sin su desorden impremeditado.