sábado, 24 de noviembre de 2012

Sesenta y tantos.

Podría decirse que la vida va por partes, por etapas. Como las capas de una cebolla, de arriba a abajo, de bien a mal. Se empieza sin conocer donde estamos, sin saber quien somos, qué es qué, quién es quién… Y cuanto más avanzamos, peor se nos ponen las cosas. ¿Quién tenía más preocupaciones con cinco años que con veinticinco?


Es como si empezásemos en el séptimo cielo, y fueramos bajando lentamente al más profundo de los infiernos. Sin darnos cuenta. ¿Alternativas? Ojalá.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Nuevo.

Cada vez que se mira hacia atrás, se ve un mundo simple, fácil, incomparable con la actualidad. Pasa el tiempo, cambian las cosas, las personas… simplemente, nada es igual. Pero ¿cuándo ha cambiado todo? ¿Cuándo empezó? ¿Ha estado siempre ahí? El cambio se resume en preguntas que siguen sin respuesta, y en respuestas que buscan una pregunta. Quizás hemos de buscar respuestas para nuestras preguntas, allí donde sobran ideas, allí donde aun no hemos hollado.


En verdad, si pudiera pedir algo, le pediría a la utopía que dejara de ser ella misma.