lunes, 26 de marzo de 2012

Seekin’

Para encontrar algo, normalmente has de perderlo antes. Es mera lógica. Por eso, paradójicamente, a veces, encontrar, puede no ser bueno. Porque puede que, cuando encontremos lo que habíamos perdido, simplemente haya dejado de ser nuestro, tal y como lo recordábamos.

domingo, 25 de marzo de 2012

Escamas.

Las cosas no son como nos lo esperamos. Es algo que, personalmente, tengo en cuenta. Intento preveer un cierto cambio para anticiparme a él y estar prevenido, saber actuar frente a lo que se avecina. Suelo acertar, en plazos cortos, claro. Nadie sabe el futuro, y si alguien lo hiciera, muy probablemente no estaría entre nosotros.

Pero la cuestión es que la alteración de los hechos de la vida, vida rutinaria, no tiene por que ser siempre igual. Sorpresas que abordan a las ocho y media de la tarde, cuando no pensamos más que en el sofá que nos espera en casa con los cojines dispuestos en orden. Y todo se acelera, todo aquello que creíamos parado, vuelve a fluir... pero, sorprendentemente, el sentido del cauce ha cambiado. Esperarlo sería tan desafiante como ver un río correr montaña arriba.

Hay veces que pensamos que es mejor no despertarnos del sueño en el que vivimos y ver la realidad. Pero, en definitiva, todo es realidad, el sueño empieza cuando añoras la realidad pasada

domingo, 18 de marzo de 2012

Nubes.

Soñamos. Pensamos. Idealizamos. ¿Quién no ha imaginado su vida en una infinidad de posibilidades, en tantísimas diferentes situaciones? Es muestra de inconformismo, de sueños, de metas. Objetivos en esta vida, con lo que nos gustaría encontrar en ella.

Pensar no vale, excepto para el cobarde, que se contenta con ello, en cierta medida. Pues, al fin y al cabo, ¿quién está contento en esta vida? Yo, desde luego, no.

lunes, 12 de marzo de 2012

Reflexiones.

Tengo, junto a mí, un vaso de casi medio litro de tila. No estoy nervioso, no me tiemblan las manos, y no tengo una imperiosa necesidad de dormir bien esta noche, aunque, obviamente, sería conveniente. La tila quema, habrá que esperar. No hay que abordar nada antes de tiempo. Este simple vaso de tila bien me podría quemar la lengua para toda la semana. Y es solo un ejemplo. Hay que saber aprovechar las oportunidades, esperar pacientemente, y no precipitarse. Un poco de calma nunca es mala, incluso en situaciones desesperadas. Lo difícil es llegar a mantenerla.

La vida nos pondrá ante innumerosas situaciones diferentes. El reto de vivir es que no sabes que te espera más adelante, lo que hace que no podamos tener siempre la misma actitud ante las cosas. Evolucionamos a costa de lo que nosotros aprendemos, pero hemos sido nosotros mismos, los que con nuestra actitud, hemos hecho que ocurra lo que ocurra y que nos afecte como lo haga. Nunca importó lo que ellos hicieran. La vida es un punto de vista egoísta y necesario sobre nuestra persona, pues el objetivo es mejorar y darnos un motivo para estar ahí, cada día.

lunes, 5 de marzo de 2012

Dos rendijas ovaladas.

Vemos el mundo desde nuestra perspectiva, teniendo en cuenta, en ciertas ocasiones, el como lo ven los demás. Pero al fin y al cabo, lo vivimos desde dentro de nosotros mismos, con todo lo que ello conlleva. Es una cuestión de puntos de vista, la cual siempre me ha preocupado, pues jamás podré saber como son las cosas enfocadas por otra persona.

Hacemos que las cosas se adapten a nosotros, haciéndolas pasar por nuestros propios tópicos, cribándolas. Las afilamos a nuestra medida. Pero nunca me encontré contento solo con mi manera de ver las cosas. Tratar de acoplar lo diferente, lo que me atrae y quisiera conocer, no es fácil, pues no se vive realmente. El que seamos diferentes lo impide.

jueves, 1 de marzo de 2012

Ojos rojos.

Aprendí a no confiar en nadie que no hubiera demostrado merecerlo con hechos. Me aseguré de que era yo quien labraba mis principios, de no dejarme influenciar por nadie, de que nadie me hiciera actuar como quien no soy. Aprendí a mirar, en busca del enemigo, para saber por donde vienen sus golpes, y pararlos. Y devolvérselos.

Siempre he querido controlar una actitud fría, determinada, de mirada impasiva. Una forma de expresar rabia, de infundir temor, de pedir sangre, y de ahuyentar a aquel que mirase.

Es hora de que dejen de doler los dientes, de tanto apretar, y empiecen a sangrar los puños.