Brindemos… con cianuro. Por la libertad.
domingo, 23 de diciembre de 2012
Crac.
Brindemos. Por la desesperación, por el deseo de lo
imposible, por el deseo de intentar, el deseo de ver, de probar, de jugar.
¿Jugar a sufrir? No es ninguna tontería. Quizás más personas de las que
pensamos darían un brazo por poder apostar el otro. El juego no engancha al
perdedor, porque no sobrevive, ni al ganador, porque es frío. Llama a quien no
juega, a quien ansía en la sombra, y ve como los demás… viven.
miércoles, 19 de diciembre de 2012
Own
- ¿Qué tal si hacemos un pequeño juego?
+ Bueno, ¿por qué no? Solo espero que no sea muy pesado...
- Nah, no te preocupes. No nos llevará más de cinco minutos. Solo tendrás que pensar un poco.
+ Está bien.
- Vale. Quiero que pienses una letra. ¡No me la digas!
+ ¡Ya!
- ¡No, no, no! Tranquilidad. No la elijas a la ligera. Ve una por una. Fíjate en ellas, míralas bien.
Que sea bonita, que te guste. Tómate tu tiempo.
(...)
+ Ahora creo que sí.
- Relaciona tu letra con un número. La A es el uno, la B es el dos, y así.
+ Déjame ver... bien, ya está.
- Ahora ese número es tuyo.
+ ¿Mío? ¿Cómo que mío? Si los números no son de nadie...
- Por eso. No son de nadie, pero también son de todos. Y ese es tuyo ahora.
+ ¿Y qué hago con él? ¿Qué significa?
- Tranquilidad... no hagas nada. Nada especial. No significa nada. O lo significa todo. Es tu número,
así que hace lo que quieras. Puede ser una forma de pensar. Algo presente, algo que veas día a día, algo que odies, que te atraiga, que compartas con alguien, o no. Ese, ahora mismo, es tuyo.
+ ¿Y si no se lo que hacer con él?
- Recuerda que es un número. Hace cosas de números. Siempre puedes guardarlo, y sacarlo más tarde. No caduca.
+ Bueno, ¿por qué no? Solo espero que no sea muy pesado...
- Nah, no te preocupes. No nos llevará más de cinco minutos. Solo tendrás que pensar un poco.
+ Está bien.
- Vale. Quiero que pienses una letra. ¡No me la digas!
+ ¡Ya!
- ¡No, no, no! Tranquilidad. No la elijas a la ligera. Ve una por una. Fíjate en ellas, míralas bien.
Que sea bonita, que te guste. Tómate tu tiempo.
(...)
+ Ahora creo que sí.
- Relaciona tu letra con un número. La A es el uno, la B es el dos, y así.
+ Déjame ver... bien, ya está.
- Ahora ese número es tuyo.
+ ¿Mío? ¿Cómo que mío? Si los números no son de nadie...
- Por eso. No son de nadie, pero también son de todos. Y ese es tuyo ahora.
+ ¿Y qué hago con él? ¿Qué significa?
- Tranquilidad... no hagas nada. Nada especial. No significa nada. O lo significa todo. Es tu número,
así que hace lo que quieras. Puede ser una forma de pensar. Algo presente, algo que veas día a día, algo que odies, que te atraiga, que compartas con alguien, o no. Ese, ahora mismo, es tuyo.
+ ¿Y si no se lo que hacer con él?
- Recuerda que es un número. Hace cosas de números. Siempre puedes guardarlo, y sacarlo más tarde. No caduca.
sábado, 15 de diciembre de 2012
(An)other.
El aire no es sino humo, humo inoloro del que dependemos,
del que estamos mortalmente enganchados. Una adicción que llega hasta las
ideas. Una necesidad implacable, un pensamiento infinito, un alma indecible,
imparable. Un final no tan esperado, una evolución cuanto menos extraña, y un
simple punto. Una opción única.
Mi aire. Nuestro aire. Todos hemos de respirar más de una
cosa.
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