sábado, 13 de octubre de 2012
4.0
...y la gente debe estar verdaderamente jodida, si puedo llegar a odiarme tanto, y aun así, no me cambiaría por nadie...
¿∃?
Desde casi antes de nacer, persiguiendo una jodida utopía,
siempre detrás de un coche que pierde aceite, de un cabrón que te tira
chinchetas a los pies para que te pares y des la vuelta. Y así, nunca vi el
camino despejado. Siempre había algo delante.
Me gusta decir que Morfeo es un amigo de doble filo; si
quieres que te haga un favor, habrás de sufrir a cambio para él. O quizás no
para él. Pero eso no cambia mucho.
Al final, la gente se aparta sola. Bueno, sola no, pero no
es necesario moverlas. Es lo bueno de que no sean muebles. Ah, pero el coche de
delante sigue ahí... espera, ¿existe?
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