Un mal día es un mal día. Cuando todo empieza mal, y lo que haces para intentar mejorarlo se tuerce más que un gusano agonizando. Pero de días está llena la vida, y aunque se presente una mala época, todo está destinado a cambiar. El movimiento, el cambio en las vidas de las personas, es constante. Nadie se puede quedar estancado. Así que, al igual que días malos, hay días buenos.
Todo cambia. Todo fluye. Y es que la vida es fuego; quemas lo que vas echando, lo que hace que cambie.
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