Nunca he ansiado nada demasiado descabellado. Jamás me he planteado tener que aplastar a nadie para conseguir lo que quería. Pero mi vida se vuelve en contra de mí, cuando me ve solo, indefenso ante ella. Por eso busco refugio en los demás, por eso odio estar solo.
17 años me forjan. Una vida en absoluto desperdiciada, que difícilmente cambiaría. Han sido momentos tras momentos, canciones tras canciones... y personas. Permanentes, cambiantes... como la vida misma. Esa que gira en torno a mí, pues, al fin y al cabo, todo lo que quiero se enfoca a mí. Soy egoísta, para mí y para mi circunstancia. Intento que mi beneficio conlleve el de todo lo que me rodea.
No suelo tomar mis consejos para mí mismo, al igual que no leo lo que escribo cuando acabo de escribirlo. Una decisión permanente por una sensación momentánea es idiota, pero humano. No voy a intentar superar la vida que me domina, pero acotaré sus normas a mi gusto, mientras pueda. Y mientras escribo esto, la ironía de mi existencia se ríe de mí, dentro de mí. Nada cambia con esto. Nadie me entenderá totalmente, tal vez ni yo mismo. Seguiré igual después de escupir lo que tenga dentro, pues lo hago ante mí, y de poco me sirve, realmente. Aun egoísta, demasiado cobarde para actuar de forma contundente. Será que me refugio en la estabilidad, la que tengo por una parte, y la que ansío por otra. La calma no amaina la tempestad por si sola.
No necesito un cambio de aires. Necesito que los mismos aires me cambien a mi, a mi modo de ver las cosas, que es el mismo desde hace Dios sabe cuanto. Estoy cansado de no saber que decirle a la vida, y de que ella pase de mí, como si no estuviéramos ligados. Cansado de una indecisión tediosa, de dos partes, estable e inestable, que abultan aún más las diferencias de situaciones. De un negro blancuzco que me rodea. De no saber encontrar las palabras cuando no las necesito, pero creo necesitarlas. Harto de no saber expresarme abiertamente, de envidiar y de no conseguir.
Lo único que creo haber aprendido es a valorar los malos momentos; necesito odiar para poder darme cuenta de quien soy y de lo que quiero. Aprovecha los declives, te dirán qué eres.
No hay comentarios:
Publicar un comentario