Está de fondo, no se oye si no le prestas atención.
Aun con los inevitables altibajos que puedan estar o no presentes, la vida rutinaria va a seguir ahí. Va a cambiar, pero no va a dejar de serlo. Aunque cabría pensarse que es eso que llamamos “rutinario”. A veces, un grito, en un segundo, con un simple cambio de chip, lo cambia todo. Y puede ser para un minuto, un día, o una eternidad. No busques como salir de la rutina, tan solo sigue la corriente que quieras seguir.
Piensa en subjuntivo, actúa en imperativo. Deja de pensar en verde, bebas toda la Heineken que bebas. Si ni el alcohol ni la leche son soluciones, mézclalos los dos. El 43 con batido de chocolate dicen que está bueno.
Ríete de la vida.
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