sábado, 24 de noviembre de 2012

Sesenta y tantos.

Podría decirse que la vida va por partes, por etapas. Como las capas de una cebolla, de arriba a abajo, de bien a mal. Se empieza sin conocer donde estamos, sin saber quien somos, qué es qué, quién es quién… Y cuanto más avanzamos, peor se nos ponen las cosas. ¿Quién tenía más preocupaciones con cinco años que con veinticinco?


Es como si empezásemos en el séptimo cielo, y fueramos bajando lentamente al más profundo de los infiernos. Sin darnos cuenta. ¿Alternativas? Ojalá.

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