Solemos pensar que no hay cambio en la rutina. Que el
tedio no es nada más que eso… tedio. Simple y llanamente. Tal vez, todo lo que
vamos haciendo, día a día, sí que tenga un efecto, como arrancar, una a una,
las hojas de un libro. Como si nos tuvieran atados, para ir poco a poco
quitándonos la vida. Sin quererlo.
No nos enseñaron a actuar. Nos aconsejaron, en cierto modo.
Nos dijeron qué conseguiríamos. Pero nadie tiene en cuenta los daños
colaterales.
No hay comentarios:
Publicar un comentario