Que la facilidad de la queja predomine sobre una mezcla
entre la autosuficiencia, la realización propia y cualquier cosa que
consigamos, o no consigamos pero obtengamos algo al intentarlo, nos dice varias
cosas. Marca inequívocamente a los inútiles, a los presuntuosos y a los faltos
de criterio. Deja ver las carencias básicas de cada uno, y sobre todo, acaba
demostrando quién sirve para algo.
Lo fácil es exigir palomitas para acompañar una cerveza
mientras nos tumbamos en el sillón. Lo difícil no es ir a por ellas, es plantar
el maíz. Y recogerlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario