lunes, 22 de diciembre de 2014

Treinta y uno.

Que la facilidad de la queja predomine sobre una mezcla entre la autosuficiencia, la realización propia y cualquier cosa que consigamos, o no consigamos pero obtengamos algo al intentarlo, nos dice varias cosas. Marca inequívocamente a los inútiles, a los presuntuosos y a los faltos de criterio. Deja ver las carencias básicas de cada uno, y sobre todo, acaba demostrando quién sirve para algo.

Lo fácil es exigir palomitas para acompañar una cerveza mientras nos tumbamos en el sillón. Lo difícil no es ir a por ellas, es plantar el maíz. Y recogerlo.

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