Se me han dado bien algunas drogas, de las que no figuran
en las listas de peligrosas. Y deberían encabezarlas. No desinhiben, más bien
lo contrario. Asustan, hacen llorar, te hacen querer olvidarte de ellas, pero
no puedes. Siguen ahí, más fuertes que nunca. Desmontándote cada grano de tu
existencia, para hacerte sentir miserable.
Preparado para la nueva tanda de mierda autoproporcionada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario