jueves, 3 de diciembre de 2015

Tumulto.

Soy un analista empedernido, aunque con pobre resultado en cualquier cuestión ligeramente variable. He perdido mucho tiempo así, o al menos eso quiero creer, pues viene de tan lejos que ni siquiera recuerdo con claridad. Y aunque tengo voluntad de aprender tengo un paradójico empeño en no equivocarme, y si lo hago, comienzo a torturarme sin ningún aprovechamiento.

Tengo mi propia concepción de las razones de esto, por supuesto, lo que no quiere decir que sepa cómo poder cambiarlo. Últimamente empiezo a instruirme un sentimiento de obligación, por una compasión un tanto irónica hacia mí mismo. No sabría decir si funciona. Mi paz mental no parece notarlo mucho, aunque al menos mantengo a mi conciencia aliviada. Eso si no la destrozo completamente por otro lado, claro.


No sé si la tortura mental a la que me someto me destrozará, me hará más fuerte o simplemente me volverá apático. El tiempo lo dirá. Y si necesito un cambio de enfoque, me abstraeré, echando mano de mis drogas personales, y volveré a empezar. Siempre vuelvo. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario