No suelo escribir en un estilo directo, ni suelo hablar de mi situación en particular, de una forma concisa. Pero la verdad es que la ocasión lo merece. Habrá que dejar a un lado tecnicismos, retóricas y demás, para decir lo que hay que decir. Es otra forma, más común, de hacerlo.
Hoy es Domingo, Seis de Mayo de Dos Mil Doce. Es el cumpleaños de mi hermano, que cumple 13, y día de la Madre. Y es el último día de descanso, por llamarlo de alguna forma. Mañana empieza una planificación con un motivo y un objetivo: Exámenes. Esos malditos exámenes, siempre estorbando. Son más que unos simples controles: son los más que probables últimos exámenes en el instituto de una vida, que adelantan un cambio de vida; un cambio de domicilio, una "independencia", un cúmulo de sensaciones después de lo que hay que superar. Mirando a un futuro cercano y lejano, pronto se va a cambiar todo, un poco.
Bastante cuesta de por sí estudiar, más con la presión que muchos tienen. Y yo, que me he tirado toda la vida sin hacer nada, me propongo empezar a demostrar que si puedo hacer algo, y que puedo hacerlo bien. Hoy es Domingo, después de toda una vida en Sábado. Y mañana es Lunes. Lunes, Siete de Mayo. Pero también Lunes, tercer día de una etapa que no sé lo que va a durar.
Es hora de prepararse y dar lo mejor que tenemos. Aspiraciones - motivaciones - actuaciones.
Ánimo a aquel que como yo tenga exámenes ahora. No será fácil, no dormiremos todo lo que queramos, pero se pasará. Y tendremos nuestras recompensas, en mayor o menos medida. Siempre se aprende algo.
Here we go!
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