lunes, 28 de mayo de 2012

Pre.

Dicen que si la vida te da palos, lo mejor es hacerse una cabaña. Ojalá pudiera yo hacerla, porque lo haría gustoso, vaya. Pero no va de cabañas la cosa, no. Demasiado tranquilo todo. Y la tranquilidad no es del todo buena si se quiere escribir algo, hace falta motivación, algo detrás que mueva cualquier cosa. Cualquier cosa que sirva para escribir, claro. Pero eso ya depende de quien escriba.

Escribir sin hacerlo en realidad. Decir algo y que a la vez no sea nada. Para bien, extrañamente.


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