Las palabras están muy bien. Muy bonitas ellas, sí.
Dichas, que no entendidas, por mentes incoherentes, como si fueran, solo eso,
palabras. Dejándolas caer en el vacío, como si no valieran nada. No se gastan,
¿verdad? Se pueden volver a decir, para arreglar mentiras, para dar esperanzas
y romper hasta ideales. Incluso percepciones.
Cada uno suele tener lo que se merece por lo que dice. Y
los que no hablan, al menos no demasiado, no son los que no tienen nada. Más
bien al contrario.
No hay comentarios:
Publicar un comentario