Y nos seguimos echando la misma mierda a la cara todos
los días, aguantando pestilentes e inútiles alegatos que no nos interesan lo
más mínimo. O peor, somos los que decimos gilipolleces. Mientras la complejidad
de todo es exponencial, las ganas de afrontar cualquier cosa están bastante
cercanas a cero. Sobran idiotas en este
mundo. Sobran muchos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario